Fibra artificial
La fibra artificial se fabrica a partir de la celulosa extraída de las semillas de algodón o de la madera, mediante un tratamiento químico adecuado. Así se obtienen fibras continuas (rayón, viscosa) o discontinuas (fibraña).
La fibra artificial se fabrica a partir de la celulosa extraída de las semillas de algodón o de la madera, mediante un tratamiento químico adecuado. Así se obtienen fibras continuas (rayón, viscosa) o discontinuas (fibraña).
La fibra natural tiene dos orígenes: vegetal o animal. La fibra vegetal está constituida esencialmente por celulosa y se extrae de semillas (algodón, kapok), de tallos o raíces (lino, cáñamo, yute), de hojas (abacá, sisal) o de savia (caucho). La fibra animal está constituida sobre todo por proteínas y proviene de pelos de ciertos mamíferos (alpaca, angora, cachemir, lana, mohair, vicuña…) o de sedas hiladas por gusanos (bombyx).
La fibra es una formación elemental natural o sintética de aspecto filamentoso. Existen tres tipos de fibras: natural, artificial y sintética. Las fibras artificiales y sintéticas poseen cualidades específicas de resistencia, de inmunidad a la podredumbre y de ligereza; se lavan fácilmente y no se arrugan.
Hoy su tacto se acerca cada vez más a las materias naturales. La fibra natural proviene del vegetal (algodón, lino) o del animal (seda). La fibra artificial se transforma a partir de materias naturales, como la viscosa. La fibra sintética se crea por química, como el poliéster.
El poliéster es una fibra química sintética. La sustancia fibrogénica es una larga cadena de polímeros sintéticos. Las fibras se producen en forma de filamentos, de fibras cortas y de cables. Es una fibra con excelente resistencia química y mecánica. Resiste muy bien al desgaste y a los lavados repetidos. El poliéster se recicla y permite obtener nuevos tejidos reciclados certificados GRS y Seaqual.
La viscosa es una fibra a base de celulosa. Se utiliza sola o mezclada con otras fibras sintéticas o naturales. Esta fibra permite obtener tejidos de gran confort. A partir de ella se fabrican el celofán, el rayón o la fibraña.
La seda es una fibra natural de origen animal. Su hilo se obtiene devanando el capullo fabricado por la larva de la mariposa Bombyx mori. Este hilo es fino, elástico y flexible. Puede alcanzar entre 700 y 1200 metros de largo. Es blanco y muy brillante. La seda se considera la fibra de lujo más antigua.
En el embalaje, en lugar de la seda, recomendamos la microfibra 83 (satén), cuyo tacto y textura recuerdan al satén.
La muselina es un tejido muy ligero y transparente. Está hecha de hilos de algodón cardado, es decir, hilos peinados y flexibles. Su ligereza es su principal baza; sin embargo, su uso en embalaje sigue siendo raro por su baja resistencia. Para un embalaje en tela muy fino, es preferible utilizar el voile.
El voile es un tejido ligero, más translúcido que transparente y de malla muy fina. Sustituye fácilmente a la gasa, más gruesa, y se imprime con mucha facilidad. Forma parte de la categoría de los algodones clásicos.
La guata es un relleno grueso de algodón o poliéster. Se utiliza para los asientos y para acolchar edredones y cortinas. En el embalaje, la guata sirve para proteger lo que es frágil. Una bolsa acolchada absorbe los golpes durante el transporte y la manipulación. Es una solución útil para productos frágiles como artículos de vidrio o de cristal, o artículos sensibles a los arañazos como la óptica y la marroquinería.
El apresto o ennoblecimiento es el tratamiento que sufre un textil para aportarle su calidad definitiva. Puede hacer la tela más lisa, impermeable, resistente a las manchas o al fuego. También puede reforzar su brillo. Es la última etapa antes de que la tela esté lista para confeccionarse. Según los usos, puede ser necesario un tejido con un apresto específico; por ejemplo, una bolsa para trajes de baño.